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Me doy cuenta de que últimamente todas mis entradas giran alrededor del picante ¿por qué será?

Las guindillas en general son muy versátiles tanto en su cultivo como en la cocina.

Me explico: se adaptan bien al cultivo en el balcón si no dispones de huerta, lo que por otro lado es el caso de la mayor parte de los mortales. Además  hay muchas variedades cuyas plantas no alcanzan demasiada altura ni mucho volumen;  una buena orientación sur y controlar el riego y no dan más guerra. Y la producción, el rendimiento por planta es realmente espectacular. Florecen y cuajan con facilidad, en cuanto recoges los frutos provocas una nueva floración y más frutos. Gracias a este otoño-verano que hemos tenido últimamente, todavía estoy recogiendo chiles de varios tipos, hay un montón verdes en las plantas, que si vienen días más fríos guareceré dentro de casa, para que terminen de madurar pegados a la ventana, pero al calorcito interior.

Y en la cocina, múltiples usos. Los frutos se recogen y comen lo mismo maduros que verdes, según los necesites: así, los pimientos de padrón se recogen sin dejarlos crecer apenas, las guindillas tipo ibarra y la guindillas blancas se recogen, tanto para comer como para embotar, verdes sin esperar a que maduren. La cayena, si no quieres que coja demasiado picor, pues la recoges también antes de madurar; los jalapeños a mi me gustan maduros. Y para los “dragones” cuidado, que si están maduros, rojos, hay que lavarse muy bien las manos, y  varias veces, antes de tocarte ojos, boca,… si quieres evitarte un susto desagradable.

Los de la foto de arriba son las bombas “fire prairie” pequeños pero matones, como dice el refrán. Estos de aquí son dragones tai, también fuertecillos.

dragon tailandes

Así que si sois amantes del picante no teneis excusa, una maceta, o un par de tiestos en la ventana de la cocina, en el balcón y con los mismos cuidados que dais a los geranios podeis cultivar vuestros propios chiles.

En la red hay varios foros y multitud de páginas interesantes sobre el cultivo, sobre las diversas variedades, la venta de semillas y todo lo relacionado con los llamados chiles o  ajís o pimientos dependiendo de la zona del globo,  que recomiendo visitar, sobre todo para los principiantes en esto del cultivo  de las guindillas.

Las he tenido toda la tarde secándose al horno. En la parrilla, en la parte central y con el ventilador.

A temperatura mínima que en mi horno son 50 grados.

Habrán estado unas 5 horas y ya están secas casi todas.

Como he puesto a la vez guidillas de diversos tipos algunas ya están del todo deshidratadas mientras que hay otras que necesitarán mañana unas horas más. Los fire prairie que son muy pequeños, el dragón tailandés y las cayenas se han secado bastante bien.

Mañana tendré que volver a meter un rato más al horno a los jalapeños, más grandes y carnosos, a los aji amarillos, las guidillas blancas y algunas de ibarra, estas últimas las puse casi todas en vinagre pero la planta sigue produciendo guindillas sin parar, con este otoño tan cálido que estamos teniendo por estos lares tengo la mayoría de las macetas llenas de guindillas verdes y alguna ya roja.

Pepinillos en vinagre

¿A quien no le  gustan los pepinillos en vinagre? Y más todavía si son caseros y libres de todo producto químico y demás venenos añadidos.

 Los pepinos hay que cogerlos de la planta cuando son pequeños, antes de que crezcan y se llenen de pepitas.

 

Se lavan y trocean (sobre todo si son más grandes que el bote al que van destinados) y se ponen en un plato cubiertos con sal. Lo dejamos así 24 horas, soltarán mucha agua y así pierden parte de su amargor. Es importante no saltarse este paso.

Después los lavamos bien y los ponemos en una cazuela junto con unos granos de pimienta, laurel, un diente de ajo o cualquier otro ingrediente que os guste para aromatizar.  Yo he añadido además unas cebollitas pequeñas y unas zanahorias.

Lo cocemos durante 5 monutos en vinagre blanco. Lo embotamos todo todavía caliente en un frasco esterilizado y lo tenemos 15 minutos al baño maría.  Opcionalmente se pueden embotar junto con unas guindillas, no muy picantes para que no predominen demasiado.

 Y a disfrutar.

Vacaciones y guindillas

Vacaciones, esa mágica palabra que solo pronunciarla nos produce de inmediato una sensación placentera.

Vacaciones, un anhelo tan de nuestro tiempo, esa necesidad de librarnos de las prisas, de conseguir el merecido descanso.

Vacaciones…. Llegaron a su fin y ya estoy de vuelta, tras un largo periodo de ausencia debido solo en parte a las vacaciones, y en parte a problemas con la conexión que ya están resueltos.

 

Las plantas de guindillas han estado dando fruto todo el verano. Las de la foto las he puesto a secar, ya casi están, y después las trituraré y conservaré en un frasco especiero. Son cayenas, guindilla blanca y ají amarillo. Todas rojas, una vez que maduran adquieren ese color a pesar de que mientras crecen tienen un color distinto según el tipo de guindilla que sea.

Si teneis un buen molinillo también se pueden moler hasta convertirlas en polvo picante con el que espolvorear los guisos.

Empieza la cosecha

Está ya la terraza llena de flores y frutos. Sol, calor, agua y las plantas se vuelven locas.

 

La cosecha del día, en esta cesta: pimientos tipo guernica, pimientos de padrón, guindillas para vinagre y picantes , cherri amarillo y un tomate verde. Los chiles rojos dan la nota de color.

Y ¿qué hacer con todo esto? Los pimientos verdes fritos para acompañar a la tortilla de patatas, humm.

Las guindillas para vinagre si no las queréis embotar también se fríen como los pimientitos y están muy buenas. Las otras, las picantes, pues eso, son muy picantes para comerlas así solas, yo las uso para condimentar guisos, para espaguetis picantitos por ejemplo y por supuesto para recetas indias. Aguantan en la nevera unos días y si tenemos muchas lo que podemos hacer es trocearlas y al congelador.

 

Las guindillas se pueden recoger en verde o esperar a que maduren completamente y recogerlas cuando están ya rojas. Este último caso es lo que haremos si queremos sacar las semillas, para tener para el año que viene volver a plantar.

La mayor parte de las guindillas y chiles van adquiriendo más picor a la vez que maduran y adquieren color; así que  tendremos esto en cuenta, según cuales sean nuestros gustos.

Panes de cebolla

Estos están hechos con harina de espelta.

Es la primera vez que la utilizo, tenia muchas ganas de probarla, harina molturada en molino de piedra dice el envase. Este trigo antiguo, tradicional de algunas regiones de la península hasta hace unas décadas, se fue perdiendo, al sustituirse los cultivos por otros trigos más productivos. Y desde hace unos años hay todo un movimiento por recuperar su uso y su cultivo.

Esta es de Asturias y es integral.

El amasado ha sido sencillo, la masa era menos pegajosa de lo esperado y le he añadido una cebolleta en trocitos que previamente había pochado en un poco de aceite. Horno a 200 y después a 180, pasados 10 minutos; tiempo total de cocción 50 minutos. El sabor bueno y la textura adecuada; la corteza sin embargo no me ha quedado demasiado crujiente, tal vez tenía que haber puesto más temperatura en el horno.

El siguiente pan que haga haré la prueba para comprobar la diferencia.

Mis berenjenas, hoy.

El caso es que están fuertes, pero me temo que toda la fuerza les va en las hojas que, como se aprecia en la foto, son grandísimas. No han tenido plaga, alguna mosca blanca por ahí suelta , que normalmente prefieren alojarse en mis tomateras y poco más.

 

 Sin embargo ni una flor y por ende, ni un solo fruto. No les falta alimento, les puse buen sustrato, algo de humus y añado guano líquido al riego, muy rebajadito, de vez en cuando.

El problema muy probablemente es el clima, las berenjenas necesitan sol, calor y agua y en esta tierra todavía no ha hecho un solo día de verano. Aunque hoy hace algo de calor, estos últimos días no hemos  subido de 19 o 20 grados a lo sumo.

Baba ganoush

Baba ganoush, puré de berenjenas. 

Este plato, típico de los países del mediterráneo oriental, es un aperitivo muy interesante si os gustan las berenjenas. Se toma acompañado de un trozo de pan de pita, aceitunas negras y hojas de menta.

 Espero poder repetir esta receta con las berenjenas de mi huerto urbano, pero de momento me he tenido que conformar con comprarlas, es un poco pronto y mis plantas están todavía prácticamente así, no han echado siquiera una flor.

 Para hacerla me he inspirado en la receta homónima del libro Meze, sabores del mundo,  libro que os recomiendo si os gusta la cocina de esos lares, son recetas sencillas y bien explicadas.

Esta receta es mi contribución al evento hecho en mi cocina hemc#34.

 

Ingredientes:

Berenjenas

Zumo de limón

Pasta tahín

2 dientes de ajo

Aceite de oliva virgen

Sal

Aceitunas negras

  

Cómo lo he hecho

Las berenjenas las he asado al horno, también se pueden hacer a la plancha, pero se llena de humo la cocina y no me funciona el extractor. Unos tres cuartos de hora,  no eran muy grandes, entre todas pesaban casi tres cuartos de kilo.

Una vez enfriadas las he pelado y la pulpa la he puesto en el vaso de la batidora con el resto de los ingredientes, salvo las aceitunas. Hay que batirlo hasta que adquiera la consistencia de un puré.

Se sirve en un cuenco o en una fuente pequeña no demasiado llana, con un chorretón de aceite de oliva y acompañado de una aceitunas negras. También se le puede añadir menta fresa o cilantro picados. Y a disfrutar.

 

 

Tener orégano fresco todo el año es algo asequible para la mayoría de nosotros, basta una plantita en una maceta en la ventana de la cocina, a la que le iremos cortando las hojas según vayamos necesitando. Lo mismo que con la albahaca, con el perejil y otras aromáticas.

Otra opción interesante es secar las hojas y guardarlas en frascos hasta su uso.

Podemos secar el orégano de dos formas:

- al aire. Cortamos los tallos más o menos a la mitad de la planta. Los atamos haciendo un atillo y los colgamos en un lugar bien ventilado y seco.  Al cabo de unos cuantos dias observaremos que las hojas están secándose. Para saber si ya están basta con tocarlas un poco; si están secas se vuelven quebradizas y se romperán al tacto. La albahaca de la foto la acabo de colgar en la alacena.

- en el horno, a temperatura mínima en la rejilla, sobre un papel de aluminio ponemos el orégano, las hojas de albahaca y cualquier otra aromática que queramos secar. Entre una y dos horas, dependiendo del tamaño de las hojas y ya están listas.

 Meterlas en el frasco, etiquetarlo y ya está. Fácil, ¿no?

Bichos

La vida es sorprendente.

A pesar de estar en medio de una ciudad te sorprende la cantidad de bichos distintos que llegan hasta tus plantas. De verdad, es de no creer.

Unos inofensivos, otros no tanto.

Por estas fechas siempre visita mi terraza una mariposa tipo polilla grandota que si te descuidas pone sus huevos en la flor del tomate, así cuando nace el gusanito se encuentra en el interior del tomatito recién formado. Y claro, el tomate va creciendo y el gusano se lo va comiendo, desde dentro; su casa, su alimento. No te das cuenta hasta ver el agujero de salida del gusano en cuestión, cuando ya no hay nada que hacer, el tomate echado a perder.

Mosca blanca, pulgón verde… es una incógnita, no habiendo cultivos a la vista, cómo es que todos los años llegan a mi terraza. Los tengo bastante controlados con producto eco, concretamente con agua jabonosa y extracto de neem. De momento. Pero no canto victoria, en cuanto te descuidas se convierten en plaga y ya no hay tu tía.

Esta primavera como novedad también tengo hormigas trepadoras escaladoras, sí. ¿Que qué tipo de hormigas son esas? Pues las mías, porque para llegar a la altura de mi terraza se han tenido que darse una escalada como la del ascenso al Everest!

Sin embargo los pájaros no suelen molestar mis fresas, nunca las picotean y eso que hay muchos por la zona. Otra incógnita.

Unos bichitos alados, verdes y pequeños que no tengo identificados. Creo que son beneficiosos, me parece que están a la caza de la mosca o del pulgón,… no sé, como no son muchos, no se les ve en grupo, no les hago nada.

Y de vez en cuando pasa un abejorro, un moscardón, unas moscas alargadas… en fin, que no me puedo quejar con la variedad. Sí, la vida es sorprendente.

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