
Tener orégano fresco todo el año es algo asequible para la mayoría de nosotros, basta una plantita en una maceta en la ventana de la cocina, a la que le iremos cortando las hojas según vayamos necesitando. Lo mismo que con la albahaca, con el perejil y otras aromáticas.
Otra opción interesante es secar las hojas y guardarlas en frascos hasta su uso.
Podemos secar el orégano de dos formas:
- al aire. Cortamos los tallos más o menos a la mitad de la planta. Los atamos haciendo un atillo y los colgamos en un lugar bien ventilado y seco. Al cabo de unos cuantos dias observaremos que las hojas están secándose. Para saber si ya están basta con tocarlas un poco; si están secas se vuelven quebradizas y se romperán al tacto. La albahaca de la foto la acabo de colgar en la alacena.
- en el horno, a temperatura mínima en la rejilla, sobre un papel de aluminio ponemos el orégano, las hojas de albahaca y cualquier otra aromática que queramos secar. Entre una y dos horas, dependiendo del tamaño de las hojas y ya están listas.
Meterlas en el frasco, etiquetarlo y ya está. Fácil, ¿no?

