Por lo general cojo los tomates cuando ya están rojos, me gusta que maduren en la planta que es como más aroma alcanzan y mejor saben. Pero a veces me encuentro que tengo unos tomates verdes.
Si no manipulas con cuidado las tomateras al entutorarlas, al irlas atando, en especial después de un mes de ausencia por vacaciones, como es mi caso, durante el cual los tallos han crecido y se han doblado por el peso de los tomates, lo que te ocurre es que te quedas sin querer con algunos tomates, todavía verdes, en la mano, como me acaba de ocurrir ¿qué hacer?
Si no están del todo verdes, si ya empiezan a tener un tono pálido entonces es posible dejarlos a que maduraren casa, en una repisa en unos días tendrán color, si bien no sabrán igual que los madurados en la mata. Pero si están verdes verdes por mucho que los dejes en una repisa a ver si maduran, no lo consiguen y se acaban estropeando.
Para esas ocasiones os propongo esta receta de tomates verdes fritos, algo distinta a la de la famosa película.
Para los tomates:
3 tomates verdes medianos
Harina de maíz
Curry en polvo
Cerveza
Para acompañar:
Salsa ketchup casera, algo picante
1.- Lavar y cortar los tomates en rodajas no muy gruesas, salarlos y dejar reposar unos minutos para que suelten el agua
2.- Mezclar la harina de maíz con una cucharada de curry en polvo, añadir un vaso de cerveza y remover bien para que no queden grumos.
3.- Poner aceite a calentar en una sartén, untar cada rodaja en .la masa de harina y freir a buen fuego. Una vez fritos los tomates los escurrimos un poco con un papel de cocina, aliñamos con unas gotas de limón y los servimos, deben comerse recién hechos.
A mi me gusta acompañarlos con un poco de ketchup medio picante, suelo hacerlo con una guindilla y raíz de jengibre que le da cierta alegría.




