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EXPLOSION DE COLOR

La cosecha además de sabrosa muy vistosa, aqui os dejo estas fotos llenas de colorido.

Los frutos de las plantas cultivadas en  mecetas suelen ser de menor tamaño que los de la huerta.

Por muy grande que sea la jardinera en la que la cultivemos, las raices de la planta siempre tendrán menos profundidad que si crecieran en la huerta. Y si además nuestro balcón no es muy grande, cosa bastante común, las macetas tampoco lo son y las plantas que crecen en ellas dan fruto de menos calibre.

El sabor, por supuesto no depende del tamaño sino de otros fatores como la calidad de las semillas utilizadas, la tierra y el abono que usemos, el agua y por supuesto la exposición al sol de la terraza. Por eso es también importante cuando vayamos a planificar la siembra escoger las hortalizas según el tamaño de nuestra terraza y de nuestras jardineras.

Hay en el mercado productos como esta sandia enena que se adapta bien al cultivo en maceta. Aunque la planta solo dio un futo, éste,  multitud de flores masculinas y una sola femenina. El sabor, intenso.

TOMATES VERDES

Por lo general cojo los tomates cuando ya están rojos, me gusta que maduren en la planta que es como más aroma alcanzan y mejor saben. Pero a veces me encuentro que tengo unos tomates verdes.

Si no manipulas con cuidado las tomateras al entutorarlas, al irlas atando, en especial después de un mes de ausencia por vacaciones, como es mi caso, durante el cual los tallos han crecido y se han doblado por el peso de los tomates, lo que te ocurre es que te quedas sin querer con algunos tomates, todavía verdes, en la mano, como me acaba de ocurrir ¿qué hacer?

Si no están del todo verdes, si ya empiezan a tener un tono pálido entonces es posible dejarlos a que maduraren casa, en una repisa en unos días tendrán color, si bien no sabrán igual que los madurados en la mata. Pero si están verdes verdes por mucho que los dejes en una repisa a ver si maduran, no lo consiguen y se acaban estropeando.

Para esas ocasiones os propongo esta receta de tomates verdes fritos, algo distinta a la de la famosa película.

 

Para los tomates:

3 tomates verdes medianos

Harina de maíz

Curry en polvo

Cerveza

 

Para acompañar:

Salsa ketchup casera, algo picante

 

1.- Lavar y cortar los tomates en rodajas no muy gruesas, salarlos y dejar reposar unos minutos para que suelten el agua

2.- Mezclar la harina de maíz con una cucharada de curry en polvo, añadir un vaso de cerveza y remover bien para que no queden grumos.

3.- Poner aceite a calentar en una sartén, untar cada rodaja en .la masa de harina y freir a buen fuego. Una vez fritos los tomates los escurrimos un poco con un papel de cocina, aliñamos con unas gotas de limón y los servimos, deben comerse recién hechos.

A mi me gusta acompañarlos con un poco de ketchup medio picante, suelo hacerlo con una guindilla y raíz de jengibre que le da cierta alegría.

Tomates en salsa: ketchup

En botes esterilizados, hervidos al baño María, los tomates recién cosechados han ido a parar a una salsa ketchup, la receta aquí.

Masa madre, ¡al fin!

La del post anterior no funcionó, no se por qué, al tercer día dejó de fermentar.

Así que volví  a comenzar el proceso y por fin tuve éxito. Utilicé harina de trigo integral y harina de fuerza a partes iguales, con unas pasas y una cucharada de yogur natural para prevenir  sustos. Y agua del grifo.  Todos los días retiraba más o menos la mitad de la mezcla y completaba con harina y agua, para alimentar a los bichitos. Tarde 6 días en conseguir que fermentara hasta duplicar el tamaño. En esta foto podéis ver el último dia como quedó.

Separé una parte que alimenté de nuevo y cuando volvió a fermentar guardé en la nevera para futuros usos. 

Y con el resto y más harina hice mi primera hogaza de masa madre propia, esta que veis en la foto.

No ha sido mi mejor hogaza, de hecho me salió sosísima, se me olvidó añadir la sal, por lo que no he podido apreciar de verdad la diferencia de sabor. 

Pero como he guardado una parte en la nevera, empezaré el proceso con ella, la alimentaré de nuevo para “resucitarla” y tener la suficiente para una próxima hogaza, pondré fotos.

Empecé haciendo pan con preparados para pan comprados en el super y a la panificadora. Tras varios fracasos iniciales conseguí que salieran estupendos.

Después ya fui elaborando mis propias recetas, comprando distintas harinas, levadura en la panadería del barrio, ensayando, casi haciendo experimentos y por último me animé con el horno y el amasado a mano. Nada que ver: sobre piedra, en cazuela de barro, en molde,…

Mi asignatura pendiente era hacer en casa mi propia levadura, o sea, la masa madre que se llama. Las dos veces que lo he intentado se ha frustrado el intento, con alta probabilidad por falta de atención debo decir: se me pasaba un día sin alimentarla, o alguien había movido el tarro de sitio y “ojos que no ven”…. y también es posible que no escogiera la harina adecuada. Lo vuelvo a intentar, siguiendo las instrucciones de este blog, que me parecen las más sencillas que he encontrado por la red. Pondré fotos de cómo va para que se pueda ver la diferencia.

Un regalo

Comparto con vosotros esta preciosidad. Siempre me maravilla que consiga florecer viviendo en un ambiente tan contrario a su entorno de origen, sufriendo el aire reseco por la calefacción y el cloro en el agua, sin ir más lejos, además de mis constantes olvidos.

Os dejo aquí este regalo. Que lo disfrutéis.

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